CEDRIC LE CORF

LOO & LOU GALLERY

 

CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ

La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte. 

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción. 

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.

CEDRIC LE CORF

LOO & LOU GALLERY 

CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ

La obra de Cedric Le Corf (Bühl, Alemania, 1985) se sitúa en un territorio de fricción donde el impulso arcaico de lo sagrado convive con una actitud crítica propia de la contemporaneidad. Su práctica parte de una comprensión antropológica del origen del arte como gesto fundacional: la huella, la marca, la necesidad de inscribir la vida frente a la conciencia de la muerte. 

Le Corf establece un diálogo complejo con la tradición barroca española, no desde la mímesis estilística, sino desde la intensidad afectiva y material que atraviesa aquella estética. La teatralidad de la luz, la encarnación de la tragedia y la hibridez entre lo espiritual y lo carnal se traducen en su obra en una exploración formal donde la geometría subyacente y la materia incrustada tensionan la percepción. 

En el trabajo de Le Corf, el umbral entre abstracción y figuración no es una oposición, sino un campo de desplazamiento. La construcción espacial y el color funcionan como dispositivos emocionales que desestabilizan lo reconocible. Este proceso se ve atravesado por una metodología abierta, donde la planificación convive con la pérdida deliberada de control, permitiendo que la obra emerja como un espacio de silencio, retirada y retorno, en el que el artista se confronta con su propia interioridad.

«En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.»

– Cedric Le Corf –

«En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.»

– Cedric Le Corf –

En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital.

El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.

En tu trabajo se percibe una tensión entre la devoción y la disidencia. ¿Cómo negocias el límite entre lo sagrado y lo profano?

En mi trabajo siento la necesidad de remitirme al arte rupestre, a las imágenes que llevo presentes. Desde que el hombre prehistórico tomó conciencia de la muerte, sintió la necesidad de dejar una huella, marcando con una plantilla en la pared una mano roja, símbolo de la sangre vital.

El hombre paleolítico, cazador-recolector, experimenta un sentimiento místico frente al animal, una forma de magia espiritual y de ritos vinculados a la creación. De este modo, sacraliza la caverna mediante la representación abstracta de la muerte y la vida, la procreación, las Venus… Así, nace el arte. En mi interpretación, el arte es sagrado por esencia, porque revela al hombre como creador.

«LA CHUTE», 2025
Óleo sobre lienzo
195 x 150 cm
«L’AURORE», 2025
Óleo sobre lienzo
140 x 119 cm
«LA CHUTE», 2025
Óleo sobre lienzo
195 x 150 cm
«L’AURORE», 2025
Óleo sobre lienzo
140 x 119 cm

Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.

Se observan trazos de la tradición barroca española en tu trabajo. ¿Qué encuentras en ella que siga siendo contemporáneo?

Sí, se observan rasgos de la tradición barroca española en mi trabajo. En la historia del arte, por ejemplo, pienso en los mosaicos árabe-andalusíes, en los que para mí se encuentra una geometría de diseños profundamente contemporánea. Y en la pintura y la escultura barroca española, el tema que aparece con mucha frecuencia es la tragedia: la muerte y lo sagrado están intensamente encarnados, ya sea en temas religiosos o profanos, en Zurbarán, Ribera, El Greco, pero también en Velázquez. Pienso, por ejemplo, en la notable pintura ecuestre de Isabel de Francia, por su geometría y por un retrato cuya luz recuerda a la de un Matisse.

Cuando pienso en la escultura, vienen a mi mente las maravillosas esculturas policromadas de Alonso Cano, Juan de Juni o Pedro de Mena, donde los ojos verdes están incrustados, junto con dientes de marfil, uñas de cuerno y pestañas de cabello. Todo ello ha influido sin duda en mi trabajo escultórico, tanto morfológico como ecuestre. Personalmente, en mi obra incrusto elementos de porcelana en madera tallada o pintada.

«JUSTA», 2019
Madera de roble policromada
240 x 190 x 140 cm
«JUSTA», 2019
Madera de roble policromada
240 x 190 x 140 cm

¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.

«ÉCORCHE VUE2», 2017
Madera de fresno y porcelana
90 x 50 x 40 cm
«C.LE CORF, RADIUS-CUBITUS», 2014
Madera de fresno y porcelana
85 x 60 x 15 cm
«L’ANGE ANATOMIQUE», 2013
Madera de fresno y porcelana
90 × 15 × 160 cm

«Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura.»

– Cedric Le Corf –

¿Qué te interesa de ese umbral entre lo reconocible y lo abstracto?

Por mi parte, toda representación en pintura o en escultura es abstracta. Lo que la impone es la construcción arquitectónica del espacio, su geometría secreta, y la emoción que provoca el color. Es, en cierto modo, un desplazamiento de lo real para alcanzar esa sensación.

«ÉCORCHE VUE2», 2017
Madera de fresno y porcelana
90 x 50 x 40 cm
«C.LE CORF, RADIUS-CUBITUS», 2014
Madera de fresno y porcelana
85 x 60 x 15 cm
«L’ANGE ANATOMIQUE», 2013
Madera de fresno y porcelana
90 × 15 × 160 cm

«Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura.»

– Cedric Le Corf –

Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.

Tu obra parece moverse entre el silencio, el abandono y el retorno. ¿Qué te llama hacia esos espacios intermedios?

Creo que es al renunciar a imitar la verdad exterior, a copiarla, como alcanzo la verdad, ya sea en la pintura o en la escultura. Es como si me mirara en mi propio sujeto para descubrir mejor mi secreto, quizá.

«ENTRE CHIEN ET LOUP I», 2025
Óleo sobre lienzo
97 x 70 cm
«ENTRE CHIEN ET LOUP II», 2025
Óleo sobre lienzo
97 x 70 cm
«ENTRE CHIEN ET LOUP I», 2025
Óleo sobre lienzo
97 x 70 cm
«ENTRE CHIEN ET LOUP II», 2025
Óleo sobre lienzo
97 x 70 cm

¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

De hecho, el ejercicio del oficio y la imaginación que este requiere disuelven poco a poco la imagen. Es cierto que, a veces, me entrego por completo a la pintura y a la escultura con ideas muy precisas, dibujos preparatorios y grabados previos, y me doy cuenta de que, en ocasiones, pierdo la idea inicial. No se trata de un accidente: puede estar relacionado con problemas técnicos, pero a menudo ocurre de otro modo. Hoy también acepto partir de una idea muy precisa y encontrarme, frente a mi escultura, frente a la madera o la cerámica, con la necesidad de trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.

¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

De hecho, el ejercicio del oficio y la imaginación que este requiere disuelven poco a poco la imagen. Es cierto que, a veces, me entrego por completo a la pintura y a la escultura con ideas muy precisas, dibujos preparatorios y grabados previos, y me doy cuenta de que, en ocasiones, pierdo la idea inicial. No se trata de un accidente: puede estar relacionado con problemas técnicos, pero a menudo ocurre de otro modo. 

Hoy también acepto partir de una idea muy precisa y encontrarme, frente a mi escultura, frente a la madera o la cerámica, con la necesidad de trabajar de otra manera. Y eso lo acepto.

Sobre el artista

CEDRIC LE CORF

Bühl, Alemania, 1985

LOO & LOU GALLERY

Se graduó con honores en 2009 en la École Européenne Supérieure d’Art de Lorient (Francia). Vive y trabaja entre Bretaña y otros contextos europeos, desarrollando una práctica artística profundamente vinculada a la escultura y a la reflexión sobre el cuerpo, el paisaje y la memoria. Su obra se inscribe en una investigación constante sobre la materialidad y la imagen, donde lo anatómico y lo territorial se entrelazan como metáforas de la condición humana. Imbuido del legado renano y armoricano, y confrontado al pathos de Grünewald (Baldung Grien), a los ahorcados de Las miserias de la guerra de Jacques Callot, al Ankou y a las danzas macabras de Kernascléden —donde lo animado y lo inanimado se mezclan—, así como al horror de las fosas comunes de Sobibor, Le Corf intenta, mediante la adhesión a un motivo, amortiguar el peso del tema que contienen la escultura, la pintura o el grabado.

Ha realizado diversas residencias artísticas, entre ellas en la Fondation Dufraine en Chars, la Académie des Beaux-Arts (2016–2018), la Spitzberg Expedition Residency (2017), fue miembro de la Casa de Velázquez en Madrid (2018–2019) y de la Fundación Miró en Palma de Mallorca (2019). En 2017 recibió el Premio Georges Coulon (escultura) del Institut de France – Académie des Beaux-Arts. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Francia, Alemania, España y Bélgica.

Sobre el artista

CEDRIC LE CORF

Bühl, Alemania, 1985

LOO & LOU GALLERY

Se graduó con honores en 2009 en la École Européenne Supérieure d’Art de Lorient (Francia). Vive y trabaja entre Bretaña y otros contextos europeos, desarrollando una práctica artística profundamente vinculada a la escultura y a la reflexión sobre el cuerpo, el paisaje y la memoria. Su obra se inscribe en una investigación constante sobre la materialidad y la imagen, donde lo anatómico y lo territorial se entrelazan como metáforas de la condición humana. Imbuido del legado renano y armoricano, y confrontado al pathos de Grünewald (Baldung Grien), a los ahorcados de Las miserias de la guerra de Jacques Callot, al Ankou y a las danzas macabras de Kernascléden —donde lo animado y lo inanimado se mezclan—, así como al horror de las fosas comunes de Sobibor, Le Corf intenta, mediante la adhesión a un motivo, amortiguar el peso del tema que contienen la escultura, la pintura o el grabado.

Ha realizado diversas residencias artísticas, entre ellas en la Fondation Dufraine en Chars, la Académie des Beaux-Arts (2016–2018), la Spitzberg Expedition Residency (2017), fue miembro de la Casa de Velázquez en Madrid (2018–2019) y de la Fundación Miró en Palma de Mallorca (2019). En 2017 recibió el Premio Georges Coulon (escultura) del Institut de France – Académie des Beaux-Arts. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Francia, Alemania, España y Bélgica.