

CONVERSACIONES
CON ADONAY BERMÚDEZ
Las entrevistas reunidas en esta selección de Art Madrid’26 configuran un mapa coherente de preocupaciones compartidas que se inscriben en prácticas, lenguajes y trayectorias diversas. Lejos de ofrecer un relato homogéneo, los discursos de los ocho artistas revelan afinidades profundas en torno a la experiencia, el tiempo y la relación entre hacer artístico y conocimiento. En todos los casos, el arte se concibe menos como producción de objetos cerrados que como proceso situado: una práctica de atención que se despliega en diálogo con el territorio, la memoria y la propia vulnerabilidad del sujeto.

CONVERSACIONES
CON ADONAY BERMÚDEZ
Las entrevistas reunidas en esta selección de Art Madrid’26 configuran un mapa coherente de preocupaciones compartidas que se inscriben en prácticas, lenguajes y trayectorias diversas. Lejos de ofrecer un relato homogéneo, los discursos de los ocho artistas revelan afinidades profundas en torno a la experiencia, el tiempo y la relación entre hacer artístico y conocimiento. En todos los casos, el arte se concibe menos como producción de objetos cerrados que como proceso situado: una práctica de atención que se despliega en diálogo con el territorio, la memoria y la propia vulnerabilidad del sujeto.

Uno de los ejes transversales más significativos es la comprensión del territorio como agente activo. Ya sea el paisaje del sur de España, la arena modelada por la marea, el entorno cotidiano o el espacio expositivo, el lugar deja de funcionar como mero fondo para convertirse en interlocutor. Este desplazamiento implica una ética de la escucha: los artistas no imponen una forma previa, sino que operan desde la huella, la marca y la sedimentación temporal. El territorio aparece así como archivo vivo, portador de memorias afectivas, geológicas o culturales que el gesto artístico activa sin clausurarlas.
La mayoría de las prácticas aquí reunidas se sostienen en metodologías abiertas donde la planificación inicial opera como hipótesis y no como programa cerrado. El azar, el error y lo inesperado no son fallos a corregir, sino fuerzas productivas que intervienen directamente en la construcción de sentido. Esta apertura no implica ausencia de rigor, sino una forma distinta de pensamiento: un saber encarnado que emerge del hacer, de la repetición y de la experiencia directa con los materiales.
En este contexto, la materialidad se convierte en un modo de conocimiento. Mármol y bordado, pigmentos expuestos a la intemperie, geometrías inestables, superficies pictóricas silenciosas o figuras reiteradas funcionan como dispositivos de conocimiento sensible. Los materiales no ilustran conceptos, sino que los producen. A través de ellos se articula una tensión constante entre control e intuición, entre contención formal y carga afectiva, que vertebra tanto las prácticas pictóricas como las investigaciones más próximas a lo performativo o lo ecológico.
Frente a la aceleración contemporánea, estas obras proponen pausas activas, proponen espacios de duración, espera y suspensión donde la mirada puede demorarse. El silencio, la quietud y la repetición operan como condiciones para una percepción ampliada, en la que lo mínimo y lo aparentemente insignificante adquieren densidad existencial. En muchos casos, esta temporalidad lenta se vincula a procesos autobiográficos o a estados emocionales complejos, haciendo de la práctica artística una herramienta de elaboración subjetiva y de cuidado.
Las entrevistas realizadas para Art Madrid’26 ponen de relieve la importancia del diálogo directo con el artista como herramienta crítica. Este modelo de entrevista no busca ilustrar la obra desde fuera, sino acompañar su lógica interna, permitiendo que el pensamiento que la sostiene se articule en primera persona. Profundizar en los procesos, las dudas y las decisiones que estructuran la práctica artística no solo enriquece la lectura de las obras, sino que activa un espacio de reflexión compartida donde el arte se afirma como forma de conocimiento vivo, situado y en constante devenir.
Uno de los ejes transversales más significativos es la comprensión del territorio como agente activo. Ya sea el paisaje del sur de España, la arena modelada por la marea, el entorno cotidiano o el espacio expositivo, el lugar deja de funcionar como mero fondo para convertirse en interlocutor. Este desplazamiento implica una ética de la escucha: los artistas no imponen una forma previa, sino que operan desde la huella, la marca y la sedimentación temporal. El territorio aparece así como archivo vivo, portador de memorias afectivas, geológicas o culturales que el gesto artístico activa sin clausurarlas.
La mayoría de las prácticas aquí reunidas se sostienen en metodologías abiertas donde la planificación inicial opera como hipótesis y no como programa cerrado. El azar, el error y lo inesperado no son fallos a corregir, sino fuerzas productivas que intervienen directamente en la construcción de sentido. Esta apertura no implica ausencia de rigor, sino una forma distinta de pensamiento: un saber encarnado que emerge del hacer, de la repetición y de la experiencia directa con los materiales.
En este contexto, la materialidad se convierte en un modo de conocimiento. Mármol y bordado, pigmentos expuestos a la intemperie, geometrías inestables, superficies pictóricas silenciosas o figuras reiteradas funcionan como dispositivos de conocimiento sensible. Los materiales no ilustran conceptos, sino que los producen. A través de ellos se articula una tensión constante entre control e intuición, entre contención formal y carga afectiva, que vertebra tanto las prácticas pictóricas como las investigaciones más próximas a lo performativo o lo ecológico.
Frente a la aceleración contemporánea, estas obras proponen pausas activas, proponen espacios de duración, espera y suspensión donde la mirada puede demorarse. El silencio, la quietud y la repetición operan como condiciones para una percepción ampliada, en la que lo mínimo y lo aparentemente insignificante adquieren densidad existencial. En muchos casos, esta temporalidad lenta se vincula a procesos autobiográficos o a estados emocionales complejos, haciendo de la práctica artística una herramienta de elaboración subjetiva y de cuidado.
Las entrevistas realizadas para Art Madrid’26 ponen de relieve la importancia del diálogo directo con el artista como herramienta crítica. Este modelo de entrevista no busca ilustrar la obra desde fuera, sino acompañar su lógica interna, permitiendo que el pensamiento que la sostiene se articule en primera persona. Profundizar en los procesos, las dudas y las decisiones que estructuran la práctica artística no solo enriquece la lectura de las obras, sino que activa un espacio de reflexión compartida donde el arte se afirma como forma de conocimiento vivo, situado y en constante devenir.
Sobre
ADONAY BERMÚDEZ
Lanzarote, 1985
Comisario y crítico de arte independiente. Ha comisariado exposiciones para MUDAS (Portugal), Museo Nacional de Costa Rica, Centro de Cultura Contemporánea Condeduque (Madrid), CAAM (Gran Canaria), Artpace San Antonio (EEUU), Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador), Instituto Cervantes de Roma, TEA Tenerife Espacio de las Artes, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica, CCCC (Valencia), X Biennale di Soncino (Italia), MEIAC (España) o ExTeresa Arte Actual (México), entre otros. Fue director del Festival Internacional de Videoarte “Entre islas” (2014-2017), comité asesor de Over The Real International Videoart Festival (Italia, 2016-2018), comisario en 2018 de Contemporary Art Month de San Antonio (EE.UU.), comisario de INJUVE 2022 (Gobierno de España) y Director Artístico de la XI Bienal de Arte de Lanzarote 2022/2023. Conferenciante habitual en diferentes universidades y museos de Iberoamérica. Actualmente es crítico de arte para ABC Cultural y Revista Segno.
Sobre
ADONAY BERMÚDEZ
Lanzarote, 1985
Comisario y crítico de arte independiente. Ha comisariado exposiciones para MUDAS (Portugal), Museo Nacional de Costa Rica, Centro de Cultura Contemporánea Condeduque (Madrid), CAAM (Gran Canaria), Artpace San Antonio (EEUU), Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador), Instituto Cervantes de Roma, TEA Tenerife Espacio de las Artes, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica, CCCC (Valencia), X Biennale di Soncino (Italia), MEIAC (España) o ExTeresa Arte Actual (México), entre otros. Fue director del Festival Internacional de Videoarte “Entre islas” (2014-2017), comité asesor de Over The Real International Videoart Festival (Italia, 2016-2018), comisario en 2018 de Contemporary Art Month de San Antonio (EE.UU.), comisario de INJUVE 2022 (Gobierno de España) y Director Artístico de la XI Bienal de Arte de Lanzarote 2022/2023. Conferenciante habitual en diferentes universidades y museos de Iberoamérica. Actualmente es crítico de arte para ABC Cultural y Revista Segno.







